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Hay sueños que tardan en realizarse.
Hay proyectos que nacen de una voluntad resuelta, pero que parecen resistirse
a cumplirla. Durante largos años conocen avatares de todo signo,
mudan de lugar y de nombre y vagan por mil caminos. Se toman su tiempo.
Pero su espíritu perdura por encima de todas las circunstancias,
hasta que llega la mano que acierta a conducirlos al éxito.
Así es la historia de Rioja Vega. Sus orígenes
se remontan a 1882, cuando Don Felipe Ugalde fundó en Haro la Bodega
que llevaba su nombre. No cuesta imaginar el sueño de Don Felipe,
el de producir vinos de la más alta calidad y situar su bodega
entre las más prestigiosas del país. Ni tampoco comprender
cuánta ilusión puso en aquella pequeña empresa familiar,
ni cómo se esforzaron sus sucesores, generación tras generación,
para sacarla adelante durante más de cien difíciles años.
Al
llegar la década de los 40, llegaron tiempos de cambio. La familia
fundadora, los Ugalde, emparentó con otra familia vinícola
de la zona, los Muerza, con un matrimonio que tuvo lugar en 1948. Ambas
bodegas juntaron sus fuerzas concentrando las instalaciones de producción
en San Adrián bajo el nombre de Bodegas Muerza.
El nombre de Don Felipe Ugalde había desaparecido, pero su sueño
sobrevivía. Fue aquélla una época de prosperidad.
Se renovaron las instalaciones, se compraron nuevas máquinas y
se mejoró considerablemente la red de distribución. El vino
se vendía especialmente en la mayor parte del territorio nacional
y, fuera de España, en países como Alemania, Gran Bretaña,
Dinamarca, Estados Unidos, Venezuela y Suiza. Además, el depósito
instalado en Pasajes de San Pedro abastecía a las flotas pesqueras
de un vino especialmente tratado para resistir las inclemencias de alta
mar y tan codiciado por los marinos portugueses que lo intercambiaban
por su café. El sueño de Don Felipe era ahora compartido
por gentes de muy lejos.
Años después, en 1983, la
Bodega fue adquirida por el Grupo Vitivinícola Príncipe
de Viana. Desde entonces, las ventas de la Bodega han ido aumentando de
manera considerable, y actualmente el 70% se vende en el mercado nacional
y el 30% en exportación, en más de 15 países.
Pero nos proponemos mucho más, queremos cumplir el viejo sueño
de Don Felipe y para ello hemos puesto en marcha el nuevo proyecto "Rioja
Vega", con una imagen, unas instalaciones y un equipo humano totalmente
renovado y con el único objetivo de cumplir ese viejo sueño.
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