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Una producción limitada – 6.012 botellas – que desvela la expresión más fresca, precisa y auténtica de la variedad más antigua documentada en Rioja.

Rioja Vega amplía su apuesta por la recuperación de variedades históricas y minoritarias con el lanzamiento de su nuevo vino blanco elaborado 100% con Maturana Blanca, una variedad autóctona, única y minoritaria que regresa para reivindicar su lugar en la viticultura contemporánea de Rioja.

El proyecto nace desde el viñedo, en la finca ‘La Presa’, donde los suelos franco-limoso y un clima de marcada influencia continental permiten una maduración equilibrada y una expresión fiel de la variedad. Este origen define un vino que se aleja de interpretaciones convencionales para situarse en un perfil más definido, vertical y enfocado en la pureza varietal.

En palabras de la enóloga de Rioja Vega, Esperanza Elías: «Esta Maturana Blanca representa una nueva expresión de los blancos de Rioja. Es un vino fresco y elegante, que conecta con las tendencias actuales, pero con una fuerte raíz histórica y un marcado carácter de origen».

En copa, el vino se muestra expresivo, con una nariz de perfil fresco donde dominan los matices primarios y una sutil complejidad. En boca destaca por su equilibrio, una acidez bien integrada y un recorrido largo que aporta profundidad y versatilidad gastronómica. Un blanco con estructura, pero sin perder ligereza, concebido para evolucionar y ganar complejidad con el tiempo.

Con este lanzamiento, Rioja Vega consolida su apuesta por la recuperación de variedades autóctonas como herramienta para diversificar y enriquecer la oferta de Rioja. En un contexto donde el consumidor busca autenticidad, origen y producciones limitadas, la Maturana Blanca se posiciona como una de las propuestas más singulares y con mayor proyección dentro de la categoría de blancos.